El sol se cuela en su piel como un ángel
que tañe un milagro llamado placer.
Brilla ella desde esa luz que la habita mansamente
en ese reino excelso
con laminas doradas de beso y amanecer
Radiante entonces
confiesa ser la única soberana con sabor mágico
en cada piélago de su ser
y regala besos
con gusto a pétalos de fresias y de clavel
Sin que lo pida
se forma en el horizonte
un arco iris de miel
con los colores de la felicidad
uno por cada pétalo que regala
en forma de besos de fresias y de clavel
tan radiante como su misma piel
Sonríe feliz satisfecha
por el paisaje pintado con su voz de papel
sutil como cada cántaro
que despliega su corazón de mujer

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