Colibríes con alas de membrillo
vuelan en torno a la copa de un árbol
pintado de champagne y de temperas
con un color verde como el mismo horizonte
en el que ella brilla
como una de las aristas del sol
para verse única e inigualable
con el deseo de convertirse
en el ángel del sueño
vestida con sedas rubias
y salmones de tules y de terciopelos
Y ruiseñor canta frente a una ventana
esperando por el iris de una fascinación llamada mujer
Como una estrella
que regala ojos de esmeraldas
ilumina el paisaje
una driada de copos de nieve
y reflejos de río
surge desde el fondo de su nido
lista para el beso
y el abrazo con su piel de duraznos
y damascos en miel
tan increíble y mágica
como los colibríes con alas de membrillo
y el ruiseñor que canta frente a una ventana

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